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26 de marzo de 2015

Costumbres - El parto



José María Domínguez Moreno
El ciclo vital en la provincia de Cáceres: del parto al primer vagido.
Año: 1986 Revista número: 61 (pp 3-12)


1.-SAN RAMON MILAGRERU.

San Ramón Nonato regenta efectivamente el patronazgo de las parturientas y su fama ha alcanzado predicamento universal. En Eljas la embarazada le ofrece una misa por cada mes de gestación. Semejante costumbre se conserva en diversos pueblos de la Sierra de Gata y valle del Jerte, donde también se le da la limosna correspondiente. Velas de cera virgen, siempre en número impar y no inferior a tres, colocan en Baños de Montemayor sobre el altar del santo en el momento de cumplil. En Zarza de Granadilla la embarazada primeriza le ofrecía un novenario. Cinco misas se celebraban antes del parto y cuatro después de que éste tuviera lugar, dándose la circunstancia de que la propia gestante no debía de asistir a ellas para que todo transcurriera sin contratiempos. Semejantes prácticas de limosnas, oraciones y promesas al santo protector se confunden en la totalidad de los pueblos cacereños.

3.-TREH BECIH TREH.

El caldo de gallina blanca tiene todas las propiedades para precipitar la expulsión del feto, según creencia de Mohedas de Granadilla y Cabrero. En Valdeobispo se estima que la pita más efectiva es la que tiene dos años, mientras que en Ahigal se sigue pensando que ha de ser birgin, no montá por el garullu pa qu' el caldu ehté con to lo suhtanciosu y la proboqui. Una infusión de laurel con miel o azúcar creen que dilata la matriz de la parturienta en Hervás, La Granja, Zarza de Granadilla, Pinofranqueado, Torrecilla de los Angeles, Abadía, Torre de Don Miguel y algún que otro pueblo del norte de Cáceres. En Valdestilla, Baños de Montemayor y Casas del Monte se toma con la misma finalidad agua de anís caliente.

En los pueblos de la antigua mancomunidad de Granadilla cuando el trance estaba próximo le ponían bajo la almohada una «vela de tinieblas» en la que se hubieran grabado treh becih treh crucih; se asperjaba la habitación con agua bendita al tiempo que la celebrante murmuraba entre dientes y repetidamente el bien aentru, el mal ahuera, utilizándose como hisopo un ramito de verbena; se encendía en la sala un zahumeriu con el romeru y el tomillu que no se quemaba ni en San Juan ni en San Pedru, poquinu, pa c' abiera poca humaera y solitu c'abiera golol; y, por último, se le cosía a la camisa de la parturienta un papel con oraciones apropiadas para el caso. Yo mismo he visto una hoja, amarillenta y desgastada por el uso, utilizada en más de un parto, que contenía esta pequeña jaculatoria escrita a mano:

« Santana parió a la Birgen
y la birgen parió a Dio.
Santana y la Birgin
los parieron sin dolor .
En el nombre del Padre
y del hijo y de Espiritu
santo, amen.»

En las últimas décadas se impuso en toda la provincia una única modalidad de parto, la de posicionarse la mujer en la cama tendida boca arriba. Sin embargo, ésta sólo era una de las variadas posturas de las que he tenido conocimiento. En el Campo Arañuelo, a finales del siglo pasado, se daba a luz de pie, agarrándose la parturienta a una barra colocada en la campana de la cocina. Parir junto al fuego del hogar fue una costumbre generalizada y de gran contenido etnológico. En la ribera del Tiétar, también en la cocina, la parturienta pasaba el trance apoyada en dos sillas y vestida con una especie de bata que le llegaba a los tobillos y calzada. Numerosos escaños de cocina sirvieron de mesa paritoria en los pueblos de la comarca de Granadilla, donde la mujer daba a luz vestida o cubierta con una sábana, ya reclinada o tendida totalmente. En estos últimos lugares se cerraban las ventanas, puesto que la luna perjudicaba a la parturienta y a la criatura, siendo iluminada la estancia por la luz desprendida de las llamas que la lumbre. Al sur de Cáceres, en los últimos años del siglo XIX y parece ser que en las primeras décadas del actual, se utilizaron sillah parierah, especies de tumbonas o hamacas de madera bastante elevadas, muy semejantes a las actuales mesas paritorias, en las que la embarazada encontraba una cierta comodidad. Tales sillas eran prestadas por unos vecinos a otros.

5.-EN DOMINGU NACIHTI.

Poco afortunados serán los niños que nazcan en la Nochebuena, a las doce en punto, y los que hagan el número siete de hermanos, sin hembra intercalada. En ambos casos se convertirán en licántropos u hombres lobos, metamorfoseándose en ese carnicero animal las noches de luna llena y devorando de esa manera a personas y animales. Sólo se librarán de la fatalidad si son bautizados por el hermano mayor y por nombre de pila le imponen el de Antonio. Si la circunstancia sucede entre hermanos, la séptima nacerá con los atributos de bruja. Lo afirman así en Las Villuercas, Mancomunidad de Granadilla, Sierra de Gata y en la raya con Portugal.

1937 - Bebé